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domingo, 8 de enero de 2012

Costa de Vietnam - Hoi An, Nha Trang y Mui Ne

Momento de recoger con una sonrisa tímida los pocos adornos navideños que quedan en casa, vamos guardándolos donde siempre, en aquel estante apartado de todo, detrás de la ropa de cama o al fondo del armario, allí donde sabemos que a finales del año los volveremos a buscar.

Este año no he tenido árbol de navidad, ni regalos esperándome a sus pies, mucho menos borrachera de fin de año ni he esperado reyes con ilusión. En cambio, la carencia de esta calidez que me aguarda cada año a miles de kilómetros de distancia de aquí ha sido compensada con creces. Mi árbol esta siendo el viaje, mi regalo de navidad las imágenes que quedaran en mi retina, mi borrachera particular la compañía con la que lo he vivido y la ilusión se ha transformado en impaciencia por mirar tras cada esquina de los lugares que recorro.

Es momento de resaca y de evaluar la celebración a continuación os relato cómo y donde lo hemos pasado.
Hoi An
Para pasar fin de año elegimos Hoi An como lugar que siempre recordaremos con cariño. Un pueblo pesquero a orillas del rio Thu Bon, con encanto especial, casas bajas, sastres en cada esquina que te hacen trajes a medida por lo que a nosotros nos cuestan unos calzoncillos de marca, salpicado todo con cierta tranquilidad y agitado con unos cuantos turistas que abarrotábamos el pueblo. Merece la pena perderse por sus calles, empaparse de sus gentes y costumbres y pecar en el consumismo y hacerse ropa a medida, yo me deje 300€ en ropa y todavía creo que me quedé corto.


Fueron días tranquilos, entre los cuales sumamos un número al contador de años de nuestra era. Lo celebramos en un resort con unos dueños singulares, con espectáculo de danza y música vietnamita y con un animador de fiesta un tanto alocado. Participamos en juegos haciendo el ridículo con una sonrisa en la boca e incluso nos toco un premio en un sorteo que nos permitió cenar al día siguiente completamente gratis. Un buffet variado, buena compañía y una cuenta atrás rara, bastante rara, tanto que cuando el animador dio el 0 en mi reloj todavía faltaban 3 minutos para las 00:00, me quede mirándolo, contando en silencio mi particular cuenta atrás, 3…2..1.. Ahora si! Feliz Año! Brindis con champan, bengalas encendidas y petición de deseo con velas flotantes sobre la piscina del resort. Todo extraño, pero sé que no se me olvidara nunca.
Gasolinera ultimo modelo
Salimos con la lluvia a remojarnos interiormente en el único local abierto a esas horas en el pueblo y lo hicimos en compañía de una pareja de argentinos que hicieron este fin de año más especial todavía. Si me lo permite el futuro, tengo una visita a Buenos Aires que hacer y si os animáis, ya sabéis donde pasaros cuando vengáis por Europa. Gracias por un fin de año diferente!

Budha sentado

          Nha Trang fue nuestro siguiente destino, nuevo año pero no vida nueva, que la anterior me esta gustando coño! Calificada por la lonely como una de las playas mas bonitas del sudeste, para ser sinceros a mi me dejo algo indiferente. Puede que hayamos tenido mala suerte o simplemente no estábamos receptivos con el lugar pero no me sorprendió más que otros lugares que ya he visitado. Montañas bordean la ciudad, con islotes emergiendo de las aguas. Un tour por las islas que contratamos con una barca local para nosotros solos nos basto para ver el paisaje. Eso si, por fin cogí una moto en Vietnam, hace unos 15 años que no conducía una moto y jamás había llevado a nadie de paquete, así que fue todo nuevo para mí. Pecando de temerario me acostumbre rápido al trafico de la ciudad y me convertí en una hormiga mas corriendo de un lado a otro. Una experiencia más que ha hecho que le coja gusto al vehículo de dos ruedas. Gracias a nuestro vehículo a motor, nos recorrimos con libertad la ciudad, viendo el famoso Buda sentado y disfrutando del aire en nuestras caras.

Mui ne - Dunas rojas
Y ahora si, Mui ne. Si alguien viene a Vietnam y no pasa por este pueblo, no tiene mi perdón por los siglos de los siglos, amen. Se ha ganado un hueco importante en mi memoria. Para dormir un resort en plena playa con piscina por 10$. Calor, mucho calor, una cierta brisa suaviza el ambiente y permite pasear por la playa sin mucha dificultad. A un lado un pueblo pesquero, llenando el paisaje marítimo con pequeñas embarcaciones, al otro lado la costa playera, arena fina, conchas y palmeras tomando el sol en las orillas. Un paisaje precioso, pero solo una pincelada en todo el cuadro que es Mui Ne. Animados por la experiencia de Nha Trang alquilamos moto y recorrimos los kilómetros por la costa. Visitamos dunas de arena roja, con el mar al fondo y el verdor de la vegetación a sus espaldas. Posteriormente y tras 23km de conducción, y sobretodo por la actuación de la providencia al seguir a un jeep cuando estábamos perdidos, llegamos a lo que en mi imaginación debía ser un oasis.
Mui ne - Dunas blancas
 En medio de dunas de arena blanca brillante y bajo un cielo azul salpicado por nubes esponjosas, palmeras verdes, plantas y un lago, hacían de aquel lugar un sitio de película, como un cuadro retocado y lleno de color. De vuelta al pueblo hicimos nuestra última parada, el arroyo del hada. Para llegar a el hay que pasar por detrás de las casas de la carretera principal y de repente te ves con las zapatillas en la mano y los pies metidos en un riachuelo arcilloso caminando rio arriba abrigado por vegetación salvaje y dunas de arena fina. Algo que de verdad tiene algo de mágico, no me extraña el nombre.
Arroyo del hada

Llegado un momento, la profundidad aumenta levemente haciendo que la mayor parte de turistas se den la vuelta, nosotros continuamos curiosos en busca de una cascada que creíamos que existía y en la mas absoluta soledad la encontramos, pudimos disfrutar nosotros solos de ese lugar y guardarlo como un tesoro.

Terminada la costa de Vietnam ahora estamos en Saigón (Ho Chi Minh), ya queda poco de este país y la verdad es que me siento extrañamente cómodo. Intentare escribir antes de pasar la frontera de Camboya. Abrazacos!!!

miércoles, 26 de octubre de 2011

Mongolia - Gobi Tour


Mongolia es un país de contrastes, un país de recuerdos y un país de mucho, muchísimo frio. 

Voy a intentar expresar con palabras lo que los pensamientos y los sentimientos me llevaron a vivir durante los últimos 7 días perdido por tierras de Genghis Khan.

EL VIAJE

Ya nos lo avisaron antes de partir, pero no he sido consciente de lo duro de la aventura hasta que no me he visto sumergido en ella. 7 magníficos días de trote cochinero en una scooby (furgoneta parecida a las de Rusia) que lejos de andar por asfalto, más bien se limitaba a no desmontarse sobre caminos de cabras. Y frio… un frio penetrante que por la noche te visitaba y te hacia enroscarte dentro del saco buscando tu propio calor corporal.

Empezamos el viaje con alegría, ilusionados con ver esta tierra deshabitada y extrema, pero como siempre que nos las prometemos muy felices la cosa se torció, cuando la noche nos envolvió por completo todavía no habíamos encontrado a la familia que nos tenía que acoger ese día. Al principio fue gracioso, pero después de 2 horas dando vueltas por la oscuridad, sin referencias algunas y confiando en la agudeza y el sentido de la orientación de un conductor que no sabía inglés, nuestras caras empezaron a tornarse en gestos de preocupación. Gracias a Ala, Budha, Jesucristo o a Michael Jordan encontramos a nuestra familia… debe ser un chiste mongol eso de moverse de sitio el día que llegan unos guiris a alojarse en tu casa.

Al día siguiente salimos temprano a ver las formaciones rocosas del Gobi, nada espectacular, pero no deja de ser curioso que en medio de la nada existan estas rocas. Antes de dirigirnos a nuestra segunda familia de acogida, pasamos por Tsagaan suvarga, un “mirador” donde se veía una explanada hasta el horizonte donde antes existía un mar inmenso, vistas espectaculares.

Pero no fue hasta el cuarto día que nos encontramos cara a cara con el desierto del Gobi en todo su esplendor, el tercer día me lo salto porque estuvimos en Dalanzadgad, una ciudad donde pudimos descansar y aprovisionarnos con agua y alguna chocolatina para el viaje.  Como decía, el cuarto dia comenzó con una excursión al ice valley, un desfiladero que discurre entre montañas nevadas por el que pasa un pequeño riachuelo helado, un paseo por él nos mostró el encanto del lugar, con tributos mongoles cada pocos pasos a la naturaleza. Curioso saber que con el desierto a pocos pasos, estemos a bajo cero atravesando montañas nevadas. Durante la caminata nos acompañaban montones de ratoncitos/cobayas/hámsteres/lo que sea, era gracioso escucharles.

Y por fin el Gobi, después de unas horas de saltitos en Scooby divisamos las dunas a lo lejos, se empezó a formar en mi cabeza lo que de verdad era el Gobi. Paramos a un par de kilómetros de las dunas, en los Gers de nuestra familia de acogida y en 1 hora estábamos subidos a nuestros camellos recorriendo la distancia que nos separaba de un autentico desierto de arena fina, soledad total y un frio de cojones. Sin duda alguna lo mejor del viaje y lo mejor de Mongolia.

Tomar viento el palier
Y al día siguiente el desastre… A tomar por culo el palier de la furgoneta y por consiguiente, a tomar viento furgoneta y día de excursión, nos quedamos en un ger de una familia improvisada a la que llegamos gracias a la amabilidad de un 4x4 de una excursión privada de unos israelitas si no llega a ser por ellos, me hubiera convertido en un bloque de hielo (por la noche se alcanzan fácilmente los 15 grados bajo cero en esta época, -50 en algunas zonas). Día completo perdido, imposible ver las excavaciones de los dinosaurios y un sitio que se llama Ongy Field (a saber…). Al día siguiente por fin llego nuestra nueva furgoneta que sorprendentemente se movía más que la anterior, así que la llamaremos súper scooby, menudos meneos que daba esa cosa!

El resto del viaje lo pasamos un poco desanimados e improvisando sobre la marcha donde dormir, con la sorpresa que la última noche la pasamos en un ger autentico, de una familia que nos dejó el suyo propio no sin antes pasar por el único bar del pueblo donde cenamos en una tasca y donde nos pusieron musicote para bailar… fue el día más genuino del viaje y un recuerdo que no muchos turistas se pueden llevar. Los caminos de la providencia son inescrutables.

LOS MONGOLES

Son los ascendentes directos de Chuck Norris, de hecho estoy seguro que Chuck es una mezcla y si se enfrenta a uno de estos tíos sale con el rabo entre las piernas. Que tíos más duros y que tíos más pequeñitos, tienen toda la dureza en un cuerpo minúsculo. Nosotros congelados a lomos de nuestros camellos por el Gobi y nuestro guía casi descamisado diciendo que era un día normal, que nada de frio, que “im sorry im sorry”... que tío mas grande.

Son familias nómadas que se mueven por el desierto dependiendo de las necesidades que tengan sus rebaños, tanto de ovejas, cabras, caballos, camellos o vacas… viven en Gers, esas “cabañas circulares” que habréis visto alguna vez, tienen un encanto especial, el centro de cada ger está dominado por una estufa que funciona con mierda (literalmente) seca de camello y en los más lujosos con madera (mucho mejor). Están adornados con colores vivos y alrededor de la estufa se ponen las camas, en nuestro caso 5, aunque en el último que estuvimos, solo había dos y a algunos nos tocó dormir en el suelo.
Es un niño

Tienen costumbres diversas, que no he podido conocer a fondo, como curiosidad diré que esnifan tabaco o algo parecido sacado de un botecito, que nos dieron a probar y era como el vick vaporub, te despejaba la napia que daba gusto. Otra costumbre es ofrecer leche de camello a los visitantes, solo hubo una familia que nos la ofreció, y menos mal, su estampa, que mala esta, amarga como ella sola y con una textura melosa que mejor no decir a lo que podría parecerse… A los niños pequeños no se les corta el pelo hasta los 3 años por primera vez, así que hemos tenido algún que otro malentendido con niñas que resultaban ser niños, pero es que era normal equivocarse.

Juegan a juegos de mesa y nos concedieron el honor de jugar a uno de ellos, con huesos de cabra sobre una manta y que como las canicas había que hacer chocar unos con otros haciendo parejas. Quede tercero. No está mal…

Otra costumbre mongola es el instrumento nacional, morin khuur, una especie de violín con dos míseras cuerdas que unas niñas de unos 11 años se pararon amablemente a deleitarnos con la canción Mongolia Melody, magníficamente tocada y verdaderamente preciosa todo un placer para los oídos.
Como gastronomía nos hemos alimentado a base de todo tipo de sopas de macarrones, arroz, raviolis… todo con verduras y carne. Estaba bueno, pero tras tres días comiendo y cenando lo mismo se echa de menos un buen filete de carne o algo para cambiar los sabores. Pero no puedo tener queja, nos han dado muy bien de comer.

Son personas entrañables, amables y que están dispuestas a alojarte en su casa si lo necesitas, es cierto que nosotros hemos ido con dinero de por medio, pero estoy seguro que no pondrían pegas para hacerlo desinteresadamente. Un placer conocerlos!
Baño de lujo

P.D: Como mejora tengo que recomendarles que pongan algún tipo de baños, porque madre mía de mi vida… he conocido pocilgas de cerdos con mejor olor y apariencia que estos agujeros en medio del desierto.

SENSACIONES
Deje mi contribucion en el desierto

Si queréis hacer un ejercicio conmigo, solo tenéis que coger un poco de tomillo, y un ventilador, enchufároslo a la cara y oler el tomillo… la primera parte del viaje es exactamente así. Me distancie del grupo bajando por una colina y me deje llevar por los olores y la soledad, cerré los ojos al andar y me vi trasladado a mi pueblo, en la mismísima castilla la mancha, podía sentirme allí, trasladado a mis años de juventud donde aprendí lo poco o mucho que se de campo y de donde guardo momentos en mi memoria de los que me siento especialmente orgulloso. Digamos que sentí que Minaya y Mongolia no tenían muchas diferencias.

El valle de hielo es como un pasadizo a lo desconocido, te sumerges en un paso claustrofóbico con una entrada y una salida a kilómetros de distancia, donde el frio te congela las ideas y donde el hielo te rodea por completo. Es algo mágico, los mongoles veneran estos terrenos y sí que es cierto que te sientes envuelto en un paraje inhóspito y extremo.

Pero de donde más sensaciones mágicas me llevo es de las dunas del Gobi. Mágicas! No tengo palabras para describirlas, la vista se te pierde entre onduladas crestas de arena azotadas por el viento, más duras de lo que pensaba por la parte donde le da de pleno, y blanditas por donde descansa la arena plácidamente. Me hace pensar en las dos caras de una moneda, en las dos caras de todo, me pierdo en mis propios pensamientos, el frio me hiela la sangre pero me deja pensar, ojala todos tuviéramos un lado suave. El atardecer cubrió las dunas de ocre, y nos fuimos a dormir, no sin antes echar la vista atrás y agradecerle al desierto que me dejara verle en todo su esplendor. Un sueño hecho realidad después de leer la ruta de la seda.

LA HISTORIA DE PACO

Paco es el feo de sus cinco hermanos mongoles, pero pese a su poco atractivo ha sabido ganarse mi aprecio. Me ha abierto puertas que antes eran impensables para mí, alguna vez me lo había planteado pero lo veía la posibilidad tan lejana que ni siquiera había reparado en que podía llegar a hacerse realidad. Me trato con cariño en todo momento, supo llevarme suavemente por esos terrenos que siempre son abruptos cuando eres virgen en un aspecto de la vida, supo calentarme con acierto y se portó como un verdadero caballero. La única pega que le tengo que poner a Paco es su poca delicadeza a la hora de moverse mientras le cabalgaba, demasiado duro para mi gusto y mi pobre culo se ha resentido, todavía hoy en día me duele, supongo que es porque ha sido mi primera vez, espero que si hay alguna vez mas, mejore con el uso.  Muchas gracias Paco, ha sido un honor traspasar esta barrera de mi vida contigo!
Paco 

En definitiva Mongolia es un país de contrastes, de gente maravillosa, de lugares fantásticos y sobretodo que no está contaminado por el virus del turismo, no hay grandes hoteles ni autovías ni esta todo explotado… simplemente es un país que merece la pena visitar antes de que se corrompa por completo.

MONGOLIA: 8

Recomendaciones: Llevaros ropa de abrigo por estas fechas, madre de dios que frio… Y armaros de paciencia, no hay carreteras, solo caminos de arena y en mal estado. Es un caos y un sufrimiento andar 5 horas de media por día por esos caminos pero merecerá la pena, os lo aseguro!
Mañana nos vamos a china, espero tener solucionado el problema de la censura china y que pueda escribir desde allí. Veremos qué pasa, el gigante asiático nos espera y voy con ganas de conquistarlo. Nos vemos!!!


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