Últimamente me cuesta un mundo escribir y claro, se me acumulan las cosas que contar, así que voy a hacer una actualización express con 3 entradas seguidas para ponerme al día.
Lo primero es despedirme de Vietnam. Ha sido una sorpresa muy agradable, intento no hacerme demasiadas expectativas sobre lo que voy a hacer o lo que voy a ver y en este caso las pocas que llevaba eran debido a películas bélicas americanas y poca cosa de historia que me quería sonar. Pero el país me ha sorprendido sobremanera, no se exactamente porqué ni sabría explicar el que me ha hecho sentir, pero si sé que volvería, que me he quedado con ganas de mas y que me sabe a poco los veintitantos días que hemos estado aquí.
(Antes de seguir leyendo quien quiera información detallada de precios, trayectos, etc... que visite el blog de mi compañera que lo tiene muy bien explicado, yo es que soy muy vago: aquí)
TRANSPORTE
A diferencia de China, aquí ya nos movemos básicamente en autobuses, no son demasiado caros (4$ a 12$) y están en condiciones aceptables. Normalmente contratas el autobús en el hotel /hostal en el que te alojas, pero si decides contratarlo en una agencia por la calle el funcionamiento es el mismo, salvo casos excepcionales, te van a buscar en la puerta de tu hotel para llevarte hasta el autobús. Así que todo muy cómodo y sencillo.
Como es evidente, para la bahía de Ha Long y el Mekong, los buses no nos valían así que cogimos embarcaciones diversas. Para la bahía, contratamos un tour “solo de ida” a la isla de Cat Ba, es cierto que te dan vueltas por la bahía y te la enseñan, etc... Pero a mi se me hizo excesivo el tiempo empleado, no me entendáis mal, me encanto la experiencia, pero le quitaría un par de horas muertas. Y para el Mekong simplemente contratamos con la gente de la calle que te ofrece tours. No son muy careros y la verdad es que teníamos una barca para nosotros solos así que recomendable.
Para trayectos por las localidades 100% recomendable alquilar motocicletas de 7 a 12$ el día, al principio asusta un poco el caos que parece que reina en la carretera, pero una vez que te haces a ello, disfrutas de la libertad que te da moverte por tu cuenta. Estuvimos tentados en aceptar una oferta de un señor que nos ofrecía hacer un tour en moto por Vietnam, no lo cogimos porque no nos sobraba el dinero, pero parece una buena forma de perderse por el país.
ALOJAMIENTO
Hemos perdido de vista los hostales prácticamente, la verdad es que por el precio de los mini hoteles o los hoteles en temporada baja merece la pena. Claro esta que hay para todos los gustos, si buscas fiesta y relacionarte con occidentales pues un hotel no es lo mas recomendable, pero si solo buscas un sitio limpio para dormir, tener wifi (a veces) y que este mas o menos céntrico, los hoteles en temporada baja ofrecen una oferta bastante atractiva.
Intentad evitar en la medida de lo posible reservar por anticipado en paginas web de hoteles, en temporada baja los hoteles y mini hoteles hacen descuentos suculentos insitu en los que te puedes encontrar un hotel de 3 estrellas a precio de hostal barato (no mas de 10$ la noche con baño privado).
A orillas del Mekong y pueblos más rurales existe la opción de alojarte en casas de la población local, no lo hemos probado así que no lo recomendare pero parece una opción atractiva.
COMIDA
Barato, nosotros somos unos sibaritas y la verdad es que siempre optamos por la opción de restaurantes con mejor pinta, aun así no son caros y por unos 10$ al día cada uno salís comidos y satisfechos. Hay otras opciones como los restaurantes locales o puestos callejeros que por 2 o 3$ comes, pero a veces se agradece tener carta y atención un poco más occidental.
Para acabar y después de ver Hanói, la bahía de ha Long, Hue, Hoi An, Nha Trang, Mui ne, Saigón, My Tho, Can Tho y Chau Doc decir que es un país que merece la pena perderse en el, descubrir su cultura y su gente y disfrutar de unos paisajes y una forma de vida excepcional.
Para el cruce de frontera con Camboya, la opción que elegimos fue atravesarla en barco rápido a través del Mekong, por 25$ te llevan hasta la capital camboyana y se encargan del tramite de la aduana, puedes hacerlo por ti mismo ahorrándote un par de pavos pero a mi modo de ver, la comodidad y la facilidad con la que resulto el paso fronterizo merece la pena el gasto por la seguridad que te garantiza.
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sábado, 21 de enero de 2012
Datos prácticos Vietnam
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domingo, 15 de enero de 2012
Goodbye Vietnam!
Echo la vista atrás a bordo de la lancha rápida que nos transporta a Camboya. Parece mentira que poco a poco, la lejanía se apodera de un país maravilloso que he tenido la suerte de vivir.
Estos últimos días los hemos dedicado a recorrer el sur de Vietnam, más concretamente las zonas bañadas por el Mekong. Es un cambio de paisaje radical conforme a los últimos destinos que nos hemos encontrado. Hemos pasado de las blancas y rojizas arenas de las dunas salpicadas con el azul del mar, al verde intenso de la vegetación de la selva recorrida por una carretera serpenteante de agua que si bien es un espectáculo visual, es sobretodo un medio de vida para los lugareños.
Comenzamos nuestra andadura por el Mekong en el pueblo de My Tho, donde una primera toma de contacto nos sirvió para ver que toda la población vive en torno al rio. Fabricas, barcos de transporte y barcazas locales llaman la atención sobre el agua grisácea del rio. Nos hemos dedicado a recorrer el pueblo y las cercanías en moto, acercándonos a la isla del unicornio donde hemos podido sentirnos aislados del turismo occidental y perdernos por senderos flanqueados por la selva y cruzándonos con los pocos locales que nos miraban curiosos. Pasando el puente que conecta My Tho con la isla del unicornio, visitamos Ben Tre donde pudimos probar los famosos caramelos de coco que se producen aquí. Y para concluir nos acercamos a una supuesta granja de serpientes que resulto ser un manicomio de animales de todo tipo. Puede parecer que calificarlo de manicomio sea un poco alarmista, pero si ves a osos comportándose como un esquizofrénico o a monos siguiéndote por la jaula y haciendo movimientos obscenos dándote el culo, no puedes calificarlos de animales demasiado cuerdos.
Para recuperarnos de tales atípicas experiencias partimos a la ciudad de Can Tho donde pudimos vivir de primera mano lo que es la vida local en torno a la arteria del Mekong. Contratamos un tour que empezaba a las santas 5:30 de la mañana, todavía sin clarear navegamos en una barca local viendo el sol aparecer por detrás de las palmeras y la vegetación para poder llegar a primera hora al mercado flotante de Cai Rang donde los mercaderes intercambian sus productos sin bajarse de sus barcas, colgando en unos palos de la proa del barco, los productos que han comprado por lo que las demás embarcaciones se dirigían a venderles si no tenían el producto en él. Rápidamente enfilamos rio arriba hacia un segundo mercado, el de Phong Dien, donde pudimos comprarnos por fin el gorro cónico de palmera típico vietnamita.
Después de degustar algunas de las frutas que comerciaban las embarcaciones gracias a nuestra “remera” privada que amablemente nos la preparo y de visitar una fábrica donde elaboraban los noodles de arroz, navegamos por el corazón del Mekong, por sus canales estrechos salpicados por casas rurales y por gente cotidiana que vive del rio. Te adentras en la selva y los sonidos y la paz que transmite el lugar se apodera de tus pensamientos. Es difícil imaginar que hace 40 años en esta zona se libraban cruentas batallas y no se podía apreciar los sonidos de la selva por el estruendo de las bombas. Todo un lujo navegar por sus aguas y pasear por sus orillas con campos de arroz y cultivos rurales abriéndose paso a tu alrededor.
Y para cerrar nuestra travesía por el Mekong en la zona vietnamita, nuestro destino final, Chau Doc. Donde gracias a un guía callejero pudimos visitar varios templos budistas incluido uno de los mas famosos del país donde centenares de vietnamitas acuden al año a pedir la curación de las enfermedades de sus seres queridos. Después de la visita cultural, ascendimos en motocicleta con nuestro guía a la montaña Sam desde donde vimos cual iba a ser nuestro próximo destino: Camboya.
Me despido desde el rio ya en zona camboyana, diciéndole un hasta luego a Vietnam y que siga siendo el país que es, que poco a poco siga recuperándose de unas heridas que amargan la memoria histórica de un país que debería conocerse por su gente, por su vida, por su naturaleza y por su simpatía en vez de recordarla por su guerra y su sufrimiento. Un placer haberla conocido, Nos veremos pronto!
| Perdidos en la selva |
Estos últimos días los hemos dedicado a recorrer el sur de Vietnam, más concretamente las zonas bañadas por el Mekong. Es un cambio de paisaje radical conforme a los últimos destinos que nos hemos encontrado. Hemos pasado de las blancas y rojizas arenas de las dunas salpicadas con el azul del mar, al verde intenso de la vegetación de la selva recorrida por una carretera serpenteante de agua que si bien es un espectáculo visual, es sobretodo un medio de vida para los lugareños.
Comenzamos nuestra andadura por el Mekong en el pueblo de My Tho, donde una primera toma de contacto nos sirvió para ver que toda la población vive en torno al rio. Fabricas, barcos de transporte y barcazas locales llaman la atención sobre el agua grisácea del rio. Nos hemos dedicado a recorrer el pueblo y las cercanías en moto, acercándonos a la isla del unicornio donde hemos podido sentirnos aislados del turismo occidental y perdernos por senderos flanqueados por la selva y cruzándonos con los pocos locales que nos miraban curiosos. Pasando el puente que conecta My Tho con la isla del unicornio, visitamos Ben Tre donde pudimos probar los famosos caramelos de coco que se producen aquí. Y para concluir nos acercamos a una supuesta granja de serpientes que resulto ser un manicomio de animales de todo tipo. Puede parecer que calificarlo de manicomio sea un poco alarmista, pero si ves a osos comportándose como un esquizofrénico o a monos siguiéndote por la jaula y haciendo movimientos obscenos dándote el culo, no puedes calificarlos de animales demasiado cuerdos.
| Mercado Flotante |
| Cocinando la pasta de arroz |
Después de degustar algunas de las frutas que comerciaban las embarcaciones gracias a nuestra “remera” privada que amablemente nos la preparo y de visitar una fábrica donde elaboraban los noodles de arroz, navegamos por el corazón del Mekong, por sus canales estrechos salpicados por casas rurales y por gente cotidiana que vive del rio. Te adentras en la selva y los sonidos y la paz que transmite el lugar se apodera de tus pensamientos. Es difícil imaginar que hace 40 años en esta zona se libraban cruentas batallas y no se podía apreciar los sonidos de la selva por el estruendo de las bombas. Todo un lujo navegar por sus aguas y pasear por sus orillas con campos de arroz y cultivos rurales abriéndose paso a tu alrededor.
| Canales del Mekong |
Y para cerrar nuestra travesía por el Mekong en la zona vietnamita, nuestro destino final, Chau Doc. Donde gracias a un guía callejero pudimos visitar varios templos budistas incluido uno de los mas famosos del país donde centenares de vietnamitas acuden al año a pedir la curación de las enfermedades de sus seres queridos. Después de la visita cultural, ascendimos en motocicleta con nuestro guía a la montaña Sam desde donde vimos cual iba a ser nuestro próximo destino: Camboya.
Me despido desde el rio ya en zona camboyana, diciéndole un hasta luego a Vietnam y que siga siendo el país que es, que poco a poco siga recuperándose de unas heridas que amargan la memoria histórica de un país que debería conocerse por su gente, por su vida, por su naturaleza y por su simpatía en vez de recordarla por su guerra y su sufrimiento. Un placer haberla conocido, Nos veremos pronto!
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jueves, 12 de enero de 2012
Saigón
Abrís los ojos pero no sois capaces de ver nada. Oís a lo lejos explosiones cada vez más cercanas y la oscuridad os rodea. Palpáis el espacio alrededor y os encontráis horrorizados que estáis en el mismo agujero que los últimos 17 años, el mismo túnel, el mismo aire espeso lleno de polvo y sobretodo el mismo miedo hacia lo que sucede en el exterior.
Hemos estado en Saigón y aparte de ser un set cinematográfico para grandes superproducciones, es sobre todo una gran ciudad que se ha recuperado en gran parte de una de las guerras más sangrientas de la historia.
Sin entrar en temas de quien llevaba razón en el conflicto y dejando patente que las guerras siempre son un acto de crueldad sean cual sean los motivos que la propicien, Vietnam y concretamente Saigón siguen cicatrizando las heridas que tanto la guerra de Indochina como la guerra de Vietnam ha dejado en el país.
Pese a la crueldad de las imágenes que hemos visto en el museo de la guerra y las sensaciones agrias que dejan los túneles de Cuchi, me siento un privilegiado al poder entender un poco mas lo que paso en esos años en esta región. El conflicto dejo una nota anecdótica al ser la primera derrota estadounidense en una guerra pero sobretodo dejo una huella imborrable en la gente y el ecosistema vietnamita.
En el museo se exponen imparcialmente los testimonios fotográficos de las dos guerras, imágenes de tal crueldad que no puedes evitar que se te empañen los ojos. Asesinatos inmortalizados en una imagen, datos de bombardeos y el uso del “agente naranja” junto con sus consecuencias encrudecen la visión y te llegan a producir nauseas. Paseas por la exposición callado, con la cara seria como la de todos los turistas que la frecuentamos, el uso de la cámara queda en un segundo plano y te empapas de todo a tu alrededor. Tuvo que ser duro, muy duro para los dos bandos pero la exposición, un tanto publicista, te hace identificarte más con el lado comunista de Vietnam.
Para hacer un resumen, y para quien no lo conozca, El sur de Vietnam estaba independizado del norte después de los acuerdos de Ginebra. Hacia el 58 se debía celebrar un referéndum en el que se decidiría la reunificación o no del país, pero antes de dicho año, hubo un golpe de estado y se anulo dicho referéndum, propiciando revueltas por el Vietcong (guerrilleros norvietnamitas que vivían en el sur) ayudados logísticamente por el gobierno del norte a manos de Ho Chi Minh. El control del sur a manos del Vietcong fue del 60% antes de la intervención americana que propicio la guerra mundialmente conocida. El tungsteno y otras materias primas existentes en la región fueron fundamentales para el interés americano en la guerra.
El resto de la historia es por todos conocidos. Mas guerra de guerrillas que guerra estratégica, Vietnam fue sacudida por los bombardeos y gases americanos durante años y todo el poder americano sucumbía en pequeñas guerrillas en puntos estratégicos donde el tamaño del “arma” no importaba tanto. Muertes, mas muertes, huérfanos, mutilados y los restos del “agente naranja” han dejado su huella en la memoria y el día a día vietnamita, con deformaciones crueles y un ligero resquemor americano que todavía se aprecia en la población.
No quiero aburrir mas con datos históricos así que no entrare de lleno en todo lo que hemos aprendido estos días, simplemente diré que quien pase por esta ciudad debería dejarse empapar por el museo de la guerra y las sensaciones que emite la gente sobre ella.
Pero donde de verdad hemos podido imaginar lo que paso fue en los túneles de cuchi, una zona al norte de Saigón controlada por el Vietcong, pese a la proximidad con la capital controlada por los americanos y pese a ser un punto estratégico en la guerra al unir la carretera que unía Hanói con Saigón, el Vietcong mantuvo el control de la zona gracias a los túneles construidos durante la guerra francesa, que hacían imposible cualquier control americano sobre los mismos. Hemos visitado los túneles y hemos podido recorrerlos con bastante dificultad y sensación de agobio, no quiero imaginar vivir en esa situación durante años, escondiéndose de la guerra, perdiendo pueblos o puntos estratégicos de día, para por la noche salir de los túneles y recuperarlos, así durante años. El entramado bajo tierra es toda una obra de ingeniería, un hormiguero conectando cada pueblo en la zona de control y túneles que conectaban las zonas del Vietcong con las bases americanas apostadas en el exterior hacían que las incursiones fantasma y por sorpresa de los Vietcong fuera incontrolables por los americanos.
Vivimos los túneles, disparamos un AK 47 de la guerra, vimos las trampas que colocaba el Vietcong en ríos, arrozales, en la selva o en sus mismos túneles, nos llegamos a poner en la piel de como debían vivir y es algo que no podría soportar, así que independientemente de la guerra y partidismos aparte, siento admiración por la capacidad de sufrimiento y lucha de esta gente.
Nos marchamos de Saigón con un sentimiento agridulce pero más identificados con su gente, son pequeños estos vietnamitas, pero todo lo que tienen de pequeños lo tienen de listos y de trabajadores, de supervivientes y fuerza común. Aparte de la guerra se puede ver la ciudad, que en si es bonita por si sola. La capital de las motos como se la conoce hace honor a su apodo y los restos franceses se hacen notar en sus edificaciones y en la catedral de Notre Dame que junto con el mercado central hacen las delicias visuales y acústicas tan características de este País. Ha sido un placer ver esta ciudad y empaparse de lo que pasó de primera mano. Solo espero que jamás se vuelva a repetir una situación así, muchas veces se dice sin sentirlo, pero por una vez lo siento de forma mas intensa a como lo digo.
Hemos estado en Saigón y aparte de ser un set cinematográfico para grandes superproducciones, es sobre todo una gran ciudad que se ha recuperado en gran parte de una de las guerras más sangrientas de la historia.
| Museo de la guerra |
Pese a la crueldad de las imágenes que hemos visto en el museo de la guerra y las sensaciones agrias que dejan los túneles de Cuchi, me siento un privilegiado al poder entender un poco mas lo que paso en esos años en esta región. El conflicto dejo una nota anecdótica al ser la primera derrota estadounidense en una guerra pero sobretodo dejo una huella imborrable en la gente y el ecosistema vietnamita.
En el museo se exponen imparcialmente los testimonios fotográficos de las dos guerras, imágenes de tal crueldad que no puedes evitar que se te empañen los ojos. Asesinatos inmortalizados en una imagen, datos de bombardeos y el uso del “agente naranja” junto con sus consecuencias encrudecen la visión y te llegan a producir nauseas. Paseas por la exposición callado, con la cara seria como la de todos los turistas que la frecuentamos, el uso de la cámara queda en un segundo plano y te empapas de todo a tu alrededor. Tuvo que ser duro, muy duro para los dos bandos pero la exposición, un tanto publicista, te hace identificarte más con el lado comunista de Vietnam.
Para hacer un resumen, y para quien no lo conozca, El sur de Vietnam estaba independizado del norte después de los acuerdos de Ginebra. Hacia el 58 se debía celebrar un referéndum en el que se decidiría la reunificación o no del país, pero antes de dicho año, hubo un golpe de estado y se anulo dicho referéndum, propiciando revueltas por el Vietcong (guerrilleros norvietnamitas que vivían en el sur) ayudados logísticamente por el gobierno del norte a manos de Ho Chi Minh. El control del sur a manos del Vietcong fue del 60% antes de la intervención americana que propicio la guerra mundialmente conocida. El tungsteno y otras materias primas existentes en la región fueron fundamentales para el interés americano en la guerra.
| Entrada a los tuneles del vietcong |
| AK 47 |
No quiero aburrir mas con datos históricos así que no entrare de lleno en todo lo que hemos aprendido estos días, simplemente diré que quien pase por esta ciudad debería dejarse empapar por el museo de la guerra y las sensaciones que emite la gente sobre ella.
Pero donde de verdad hemos podido imaginar lo que paso fue en los túneles de cuchi, una zona al norte de Saigón controlada por el Vietcong, pese a la proximidad con la capital controlada por los americanos y pese a ser un punto estratégico en la guerra al unir la carretera que unía Hanói con Saigón, el Vietcong mantuvo el control de la zona gracias a los túneles construidos durante la guerra francesa, que hacían imposible cualquier control americano sobre los mismos. Hemos visitado los túneles y hemos podido recorrerlos con bastante dificultad y sensación de agobio, no quiero imaginar vivir en esa situación durante años, escondiéndose de la guerra, perdiendo pueblos o puntos estratégicos de día, para por la noche salir de los túneles y recuperarlos, así durante años. El entramado bajo tierra es toda una obra de ingeniería, un hormiguero conectando cada pueblo en la zona de control y túneles que conectaban las zonas del Vietcong con las bases americanas apostadas en el exterior hacían que las incursiones fantasma y por sorpresa de los Vietcong fuera incontrolables por los americanos.
| Tunel de Cu chi |
| Notre Dame |
Nos marchamos de Saigón con un sentimiento agridulce pero más identificados con su gente, son pequeños estos vietnamitas, pero todo lo que tienen de pequeños lo tienen de listos y de trabajadores, de supervivientes y fuerza común. Aparte de la guerra se puede ver la ciudad, que en si es bonita por si sola. La capital de las motos como se la conoce hace honor a su apodo y los restos franceses se hacen notar en sus edificaciones y en la catedral de Notre Dame que junto con el mercado central hacen las delicias visuales y acústicas tan características de este País. Ha sido un placer ver esta ciudad y empaparse de lo que pasó de primera mano. Solo espero que jamás se vuelva a repetir una situación así, muchas veces se dice sin sentirlo, pero por una vez lo siento de forma mas intensa a como lo digo.
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domingo, 8 de enero de 2012
Costa de Vietnam - Hoi An, Nha Trang y Mui Ne
Momento de recoger con una sonrisa tímida los pocos adornos navideños que quedan en casa, vamos guardándolos donde siempre, en aquel estante apartado de todo, detrás de la ropa de cama o al fondo del armario, allí donde sabemos que a finales del año los volveremos a buscar.
Este año no he tenido árbol de navidad, ni regalos esperándome a sus pies, mucho menos borrachera de fin de año ni he esperado reyes con ilusión. En cambio, la carencia de esta calidez que me aguarda cada año a miles de kilómetros de distancia de aquí ha sido compensada con creces. Mi árbol esta siendo el viaje, mi regalo de navidad las imágenes que quedaran en mi retina, mi borrachera particular la compañía con la que lo he vivido y la ilusión se ha transformado en impaciencia por mirar tras cada esquina de los lugares que recorro.
Es momento de resaca y de evaluar la celebración a continuación os relato cómo y donde lo hemos pasado.
Para pasar fin de año elegimos Hoi An como lugar que siempre recordaremos con cariño. Un pueblo pesquero a orillas del rio Thu Bon, con encanto especial, casas bajas, sastres en cada esquina que te hacen trajes a medida por lo que a nosotros nos cuestan unos calzoncillos de marca, salpicado todo con cierta tranquilidad y agitado con unos cuantos turistas que abarrotábamos el pueblo. Merece la pena perderse por sus calles, empaparse de sus gentes y costumbres y pecar en el consumismo y hacerse ropa a medida, yo me deje 300€ en ropa y todavía creo que me quedé corto.
Fueron días tranquilos, entre los cuales sumamos un número al contador de años de nuestra era. Lo celebramos en un resort con unos dueños singulares, con espectáculo de danza y música vietnamita y con un animador de fiesta un tanto alocado. Participamos en juegos haciendo el ridículo con una sonrisa en la boca e incluso nos toco un premio en un sorteo que nos permitió cenar al día siguiente completamente gratis. Un buffet variado, buena compañía y una cuenta atrás rara, bastante rara, tanto que cuando el animador dio el 0 en mi reloj todavía faltaban 3 minutos para las 00:00, me quede mirándolo, contando en silencio mi particular cuenta atrás, 3…2..1.. Ahora si! Feliz Año! Brindis con champan, bengalas encendidas y petición de deseo con velas flotantes sobre la piscina del resort. Todo extraño, pero sé que no se me olvidara nunca.
Salimos con la lluvia a remojarnos interiormente en el único local abierto a esas horas en el pueblo y lo hicimos en compañía de una pareja de argentinos que hicieron este fin de año más especial todavía. Si me lo permite el futuro, tengo una visita a Buenos Aires que hacer y si os animáis, ya sabéis donde pasaros cuando vengáis por Europa. Gracias por un fin de año diferente!
Nha Trang fue nuestro siguiente destino, nuevo año pero no vida nueva, que la anterior me esta gustando coño! Calificada por la lonely como una de las playas mas bonitas del sudeste, para ser sinceros a mi me dejo algo indiferente. Puede que hayamos tenido mala suerte o simplemente no estábamos receptivos con el lugar pero no me sorprendió más que otros lugares que ya he visitado. Montañas bordean la ciudad, con islotes emergiendo de las aguas. Un tour por las islas que contratamos con una barca local para nosotros solos nos basto para ver el paisaje. Eso si, por fin cogí una moto en Vietnam, hace unos 15 años que no conducía una moto y jamás había llevado a nadie de paquete, así que fue todo nuevo para mí. Pecando de temerario me acostumbre rápido al trafico de la ciudad y me convertí en una hormiga mas corriendo de un lado a otro. Una experiencia más que ha hecho que le coja gusto al vehículo de dos ruedas. Gracias a nuestro vehículo a motor, nos recorrimos con libertad la ciudad, viendo el famoso Buda sentado y disfrutando del aire en nuestras caras.
Y ahora si, Mui ne. Si alguien viene a Vietnam y no pasa por este pueblo, no tiene mi perdón por los siglos de los siglos, amen. Se ha ganado un hueco importante en mi memoria. Para dormir un resort en plena playa con piscina por 10$. Calor, mucho calor, una cierta brisa suaviza el ambiente y permite pasear por la playa sin mucha dificultad. A un lado un pueblo pesquero, llenando el paisaje marítimo con pequeñas embarcaciones, al otro lado la costa playera, arena fina, conchas y palmeras tomando el sol en las orillas. Un paisaje precioso, pero solo una pincelada en todo el cuadro que es Mui Ne. Animados por la experiencia de Nha Trang alquilamos moto y recorrimos los kilómetros por la costa. Visitamos dunas de arena roja, con el mar al fondo y el verdor de la vegetación a sus espaldas. Posteriormente y tras 23km de conducción, y sobretodo por la actuación de la providencia al seguir a un jeep cuando estábamos perdidos, llegamos a lo que en mi imaginación debía ser un oasis.
En medio de dunas de arena blanca brillante y bajo un cielo azul salpicado por nubes esponjosas, palmeras verdes, plantas y un lago, hacían de aquel lugar un sitio de película, como un cuadro retocado y lleno de color. De vuelta al pueblo hicimos nuestra última parada, el arroyo del hada. Para llegar a el hay que pasar por detrás de las casas de la carretera principal y de repente te ves con las zapatillas en la mano y los pies metidos en un riachuelo arcilloso caminando rio arriba abrigado por vegetación salvaje y dunas de arena fina. Algo que de verdad tiene algo de mágico, no me extraña el nombre.
Llegado un momento, la profundidad aumenta levemente haciendo que la mayor parte de turistas se den la vuelta, nosotros continuamos curiosos en busca de una cascada que creíamos que existía y en la mas absoluta soledad la encontramos, pudimos disfrutar nosotros solos de ese lugar y guardarlo como un tesoro.
Terminada la costa de Vietnam ahora estamos en Saigón (Ho Chi Minh), ya queda poco de este país y la verdad es que me siento extrañamente cómodo. Intentare escribir antes de pasar la frontera de Camboya. Abrazacos!!!
Este año no he tenido árbol de navidad, ni regalos esperándome a sus pies, mucho menos borrachera de fin de año ni he esperado reyes con ilusión. En cambio, la carencia de esta calidez que me aguarda cada año a miles de kilómetros de distancia de aquí ha sido compensada con creces. Mi árbol esta siendo el viaje, mi regalo de navidad las imágenes que quedaran en mi retina, mi borrachera particular la compañía con la que lo he vivido y la ilusión se ha transformado en impaciencia por mirar tras cada esquina de los lugares que recorro.
Es momento de resaca y de evaluar la celebración a continuación os relato cómo y donde lo hemos pasado.
| Hoi An |
Fueron días tranquilos, entre los cuales sumamos un número al contador de años de nuestra era. Lo celebramos en un resort con unos dueños singulares, con espectáculo de danza y música vietnamita y con un animador de fiesta un tanto alocado. Participamos en juegos haciendo el ridículo con una sonrisa en la boca e incluso nos toco un premio en un sorteo que nos permitió cenar al día siguiente completamente gratis. Un buffet variado, buena compañía y una cuenta atrás rara, bastante rara, tanto que cuando el animador dio el 0 en mi reloj todavía faltaban 3 minutos para las 00:00, me quede mirándolo, contando en silencio mi particular cuenta atrás, 3…2..1.. Ahora si! Feliz Año! Brindis con champan, bengalas encendidas y petición de deseo con velas flotantes sobre la piscina del resort. Todo extraño, pero sé que no se me olvidara nunca.
| Gasolinera ultimo modelo |
| Budha sentado |
Nha Trang fue nuestro siguiente destino, nuevo año pero no vida nueva, que la anterior me esta gustando coño! Calificada por la lonely como una de las playas mas bonitas del sudeste, para ser sinceros a mi me dejo algo indiferente. Puede que hayamos tenido mala suerte o simplemente no estábamos receptivos con el lugar pero no me sorprendió más que otros lugares que ya he visitado. Montañas bordean la ciudad, con islotes emergiendo de las aguas. Un tour por las islas que contratamos con una barca local para nosotros solos nos basto para ver el paisaje. Eso si, por fin cogí una moto en Vietnam, hace unos 15 años que no conducía una moto y jamás había llevado a nadie de paquete, así que fue todo nuevo para mí. Pecando de temerario me acostumbre rápido al trafico de la ciudad y me convertí en una hormiga mas corriendo de un lado a otro. Una experiencia más que ha hecho que le coja gusto al vehículo de dos ruedas. Gracias a nuestro vehículo a motor, nos recorrimos con libertad la ciudad, viendo el famoso Buda sentado y disfrutando del aire en nuestras caras.
| Mui ne - Dunas rojas |
| Mui ne - Dunas blancas |
| Arroyo del hada |
Llegado un momento, la profundidad aumenta levemente haciendo que la mayor parte de turistas se den la vuelta, nosotros continuamos curiosos en busca de una cascada que creíamos que existía y en la mas absoluta soledad la encontramos, pudimos disfrutar nosotros solos de ese lugar y guardarlo como un tesoro.
Terminada la costa de Vietnam ahora estamos en Saigón (Ho Chi Minh), ya queda poco de este país y la verdad es que me siento extrañamente cómodo. Intentare escribir antes de pasar la frontera de Camboya. Abrazacos!!!
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Frontera China - Vietnam
![]() |
| Bandera China |
Aterrizamos en Nanning con la sensación de dejar atrás parte
de mi vida. China, como siempre, me ha cautivado. Si me preguntan por qué, la
verdad es que no sabría explicarme, simplemente me deja un sabor a añoranza y
ganas de conocerla más a fondo cada vez que tengo que marcharme. Han sido casi
2 meses de frenético viaje por su territorio, conociendo su cultura y
empapándonos de su gente, su olor, sus sabores y sobretodo de sus paisajes y su
misticismo.
Nanning es una gran ciudad, como todas en China, paso
obligado para quienes vienen o van a Vietnam, solo nos quedamos una noche para
al día siguiente a las 8 de la mañana coger un bus que nos llevaría a Hanói,
pese a ello, nos encontramos justo en el centro de Nanning el mercado nocturno
con más encanto y más completo que hemos visto en China. Puestos de todo tipo
de comida, todo tipo de olores, colores… Mucho marisco, gambas, cigalas, pulpo…
Peces de todo tipo, cocodrilo, pollos fumándose un cigarro… La verdad es que
todo el que tenga pensado pasarse por aquí no debería perderse este mercado.
![]() | |
| Bandera Vietnam |
Como ya he dicho a las 8 cogimos un autobús dirección Hanói
por unos 16€, el viaje no resulta demasiado pesado hasta la frontera, la salida
de China muy sencilla y para nuestra sorpresa, la entrada en Vietnam más
sencilla todavía, miran que tienes el visado, te miran a la cara, se ríen, te
ponen el sellito y pa´lante. Una media hora estuvimos en la frontera… Luego
coger el bus otra vez. En Esta ocasión el trayecto es más incómodo, las
carreteras empeoran, se nota que estamos en Vietnam, abundante vegetación flanquea
la carretera salpicada por casas solitarias o pueblecitos. El verde predomina
sobre todo lo demás y la sensación de adentrarte en la jungla se apodera de ti.
![]() |
| Tráfico común |
Tras unas 10 horas llegamos a Hanói y sin mucha dificultad a
nuestro hostal. La primera impresión de esta ciudad es que el Caos fue
concebido aquí. 8 millones de habitantes (según un vietnamita) y 4 millones de
motos, increíble el movimiento en las carreteras, no existen las aceras al
estar ocupadas por los puestos o las motos aparcadas y en el asfalto miles de
motores revoloteando a tu alrededor como si acabaras de reventar un avispero,
te pasan por todos lados, pitan, te esquivan… Así todo el día, y toda la noche.
Una odisea y un poco agobiante el choque tan drástico, pero es Vietnam y cuando
tus ojos y tu miedo se acostumbra al ajetreo, la imagen preconcebida de esta
ciudad se asemeja bastante a lo que pasa a tu alrededor.
Estaremos por aquí unos días y la idea es irnos a algún
lugar tranquilo a pasar la nochebuena, estamos barajando algunas opciones, así
que estad atentos a los próximos días.
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