jueves, 10 de mayo de 2012

Primer contacto con Tibet y Delhi


Miro por la ventana y no veo el mismo paisaje cada vez que lo hago. Hemos dejado Delhi para viajar en tercera clase en tren hacia Pushkar.

Vista desde la habitacion
Antes de la capital hemos tenido la gran oportunidad de disfrutar de una ciudad que a priori no entraba en mis planes pero que me ha sorprendido tan gratamente que estoy seguro que algún día volveré a visitarla. Hablo de Dharamsala, mas concretamente McLeod Ganj pueblo donde se encuentra el gobierno tibetano en el exilio, situado en la entrada del Himalaya y donde hemos podido saborear el autentico Tíbet antes de enfrentarnos a él en Lhasa directamente. Montañas nevadas, valles verdes, ríos, banderas de oración, templos, monjes, meditación, yoga… todo salpicado con la espiritualidad tibetana y agradeciendo por primera vez que sea también algo turístico (estaba hasta las mismas de espaguetis con champiñones y curri picante) para poder comer algo decente.

Delhi
Delhi en si no deja de ser una gran urbe, y como tal tiene sus puntos buenos y sus puntos malos. Supongo que en mi situación hace que vea a Delhi de manera diferente. Por mucho que me sorprenda he dejado de ser “turista”, esa persona que llega a una ciudad y ve monumentos y museos tirando fotos por doquier, he pasado a ser una persona que le gusta mas pasear por un mercado, perderme entre callejones alejados de la zona turística y que se maravilla mas por la mirada incrédula de un niño al verte que por ver el fuerte rojo de la ciudad.

Aun así Delhi tiene su encanto, entre todos los lugares que hemos visitado en la ciudad yo destacaría uno sobre los demás, la tumba de Humayun. Construida por la mujer de este emperador mongol y que su estructura y diseño, al cabo de los años, dio vida a lo que hoy es el taj mahal, merece una visita. Merece la pena perderse por la ciudad y ver los mercados y la mezquita de Jama Masjid, que compite en belleza con la tumba. Si se soporta el calor hay muchos mas lugares de interés que merecen la pena, pero si se va en esta época o mas tarde, aprovechar la mañana y el atardecer, que a mediodía es imposible moverse sin desmayarse. Que calor!

Tumba de Humayun
Después de saborear el Tíbet tengo ganas de adentrarme en las montañas, de respirar el frescor y el aire puro y de maravillarme con los paisajes y la cultura de allí, pero antes nos queda mucha india y la mas impactante, el taj mahal, Varanasi, darjeling… pushkar, Jaipur… hay que prepararse para el calor y para la comida, que ya esta pasando factura. Eso si, mi tripa cervecera lo ha agradecido!

jueves, 3 de mayo de 2012

Rata Blanca entre ratas negras!


Cuenta la leyenda que Karni Mata era la rencarnación de la diosa Durga, deidad de la familia real de Bikaner y Jodhpur. Se erigieron numerosos templos en su honor, el mas importante de todos es el karni Mata temple, a 30km de Bikaner.

Según las historias, Karni Mata imploro a Yama, el dios de la muerte, que devolviera a la vida a un hijo de un seguidor suyo, al recibir una negativa, Karni Mata encarno al fallecido hijo y a todos sus seguidores como ratas bajo su protección, desde entonces se veneran en este templo y deben ser cuidadas. Es contado que entre las miles de ratas negras que existen en el templo, hay 4 o 5 ratas blancas, la propia encarnación de Karni Mata y sus hijos y quien las llega a ver, tiene su bendición y es afortunado en la vida.

Llegamos como turistas comunes, maldiciendo la hora de meter los pies descalzos entre tanto excremento de rata medio muerta, a decir verdad cuesta creer que estén veneradas, la mitad están medio muertas y en un estado de abandono considerable. Según avanzaba la visita y haciendo fotos a diestro y siniestro a pequeños animalillos andrajosos echaba un vistazo por el rabillo del ojo por si en algún momento aparecía el destello de algo blanco entre tanto bicho negro. No había suerte y el consuelo de que no era común verla se hacia palpable.

Karni Mata
Viendo beber leche a una serie de seguidores ratunos de Karni Mata alrededor de un plato metálico y haciéndoles fotos, encuadrándolos y disponiéndonos a disparar… “negra, negra, negra, blanca, negra, negra… Espera!!!” Anda! Ahí estaba, en medio de las ratas negras había aparecido una rata albina bebiendo con sus compañeras, salida de la nada y sin previo aviso se había plantado justo delante de nosotros, la gente local comenzó a situarse a nuestro alrededor y hablándonos de la suerte que traía que la rata se dejara ver, Karni Mata en persona nos había saludado y al ver a tanta gente congregada, dio media vuelta y se escondió entre la leña. Al dispersarse la multitud y ante nuestra sorpresa, volvió a salir de nuevo para volver a saludarnos, en un descuido callo a la leche y salió corriendo rauda y veloz. Por mi cabeza paso que la leche había quedado bendecida, y por un instante apareció la idea de beberla, por un instante, luego volví a la realidad, ni creo en estas cosas y mucho menos iba a suicidarme bebiendo aquella cosa blanquecina.

Interior Fuerte
Así pues, y creyéndonos afortunados, con una sonrisa en la boca y la satisfacción de que incluso la gente local que viene numerosas veces al templo y no consigue verla, nos vamos de Bikaner, vinimos a ver el templo, que no es gran cosa, pero algo de ella nos llevamos y Karni Mata nos acompañara siempre.

viernes, 27 de abril de 2012

Jodhpur - La ciudad azul


Fuerte
Tambores, flautas y canticos nos acompañan mientras subimos las empinadas cuestas de piedra del fuerte de Jodhpur, en cierta forma nos envuelven devolviéndonos a la época de esplendor que el imperio Mewar tuvo siglos atrás. Dejándome llevar por ella es fácil imaginarse los adornos en las paredes, la gente llegando a la puerta en forma de 90º que el marajá ideo para prevenir los ataques de elefantes, comerciantes llegando de todas partes llegaban a este punto estratégico de las rutas comerciales para vender sus productos. Un bullicio que dotaba a este esplendoroso fuerte de una vida que actualmente carece de ella. 

En los tiempos que corren el marajá ha perdido el poder que antiguamente ostentaba su familia, dejando el fuerte en manos de una fundación que el dirige para conservar el legado familiar. Es bonito de ver y muy interesante escuchar la audio guía que te lleva a través de sus salones y patios. Desde las ventanas se observa el horizonte a lo lejos, y a los pies del fuerte, la ciudad de Jodhpur, la ciudad azul, a decir verdad no es tan azul como me la esperaba, algunos edificios si que tienen el característico azul antiguamente vetado a la clase baja, pero que actualmente se ha liberado y es un buen repelente de insectos y aislante.
vida ciudad

La ciudad dormita de noche, recuperando las fuerzas con las que cada día atormenta los sentidos de las gentes extrañas a su vida. La torre del reloj es el punto central de la ciudad amurallada, rodeada por un bullicioso mercado durante todo el día, a decir verdad, la ciudad entera es un completo caos de puestos callejeros, tiendas, vacas, motos, rikshaws, basura, vacas, basura, basura, basura…

Entrada fuerte

El olor es característico y mejor no decir a que huele, el calor agobiante, la sensación de ahogo es palpable, te sientes observado, saludado a cada paso por hindúes con ganas de charlar o venderte algo (si eres mujer para mas cosas), pero los colores, la sensación de estar perdido en otro mundo y la cultura te envuelven en un contraste de sensaciones que hace que el recuerdo de lo vivido sea agradable.

Bangalore, Goa, Hampi, Bombai, Udaipur… son ciudades que nos han visto pasar y ciudades que nos han introducido a India de diferentes formas. Desde el restaurante de carne de vaca de Bangalore (exquisito), hasta la ciudad blanca de Udaipur con sus palacios, pasando por la visita al cuerpo incorrupto de mi santo en Goa, el oasis de Hampi con sus ruinas y el caos de Bombai, India nos ha sorprendido. Nos queda mucho que ver en este país y mucho que recorrer. Jaisalmer y Bikaner, desierto y un templo sagrado de ratas…

domingo, 22 de abril de 2012

El retorno


Lo siento. Que nadie me entienda mal, este perdón únicamente tiene un destinatario, yo. Quiero que cuando vuelva a leer esto me de cuenta de que a veces no pienso con claridad y de la importancia de las cosas.
 
Perdón por dejar de escribir, supongo que las circunstancias de la vida han hecho que las letras y las palabras bailaran en mi cabeza durante demasiado tiempo, sin orden ni lógica alguna y las pocas veces que me disponía a continuar con este blog, se mezclaban de tal manera que nada inteligible podía salir de ellas.

En cierta forma ahora mismo escribo obligado, pero tengo que hacerlo, tengo que hacerlo por mí, porque es lo que quiero aunque a veces lo olvide, dejar de ampararme en los problemas y los pensamientos para no hacer algo y ser constante con lo que me propuse y acabar lo que empecé.

Han pasado algunos meses desde la última vez, meses en los que hemos atravesado países, conocido culturas y recorrido parte del mundo. Tailandia, Malasia, Indonesia e India me han visto o me están viendo pasar y de cada uno de estos países me llevo recuerdos que me acompañaran para siempre.

Hemos visto playas de película, azules que jamás pensé que podría ver fuera de un cuadro, arena blanca y negra salpicando con su contraste el verde de las palmeras y el celeste de los mares y el cielo. Hemos respirado el azufre del aire de los volcanes, oyendo borbotear el agua caliente de su interior, hemos atravesado barro, problemas locales, hemos subido a torres gemelas, cogido infinidad de vuelos en 24 horas. Pero sobretodo hemos vivido experiencias únicas y pese a que no las haya contado por aquí, las llevare conmigo siempre y ahora que las recuerdo lo hago con una sonrisa, por eso en cierta forma me tengo que pedir perdón, por no darme cuenta en su momento que tengo que dejarlo escrito, aparte de para quien me lea, para mi mismo, son mis recuerdos y se merecen mis sonrisas.

Intentare volver a coger las ganas de escribir. Ahora mismo estamos en Jodhpur (India), llevamos 17 días por aquí y la verdad es que el país contrasta con cualquier otro que hayamos visto. Intentare enlazar todo en breve.

Por el momento eso es todo, ah si! Javi espabila coño! Espabila!
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