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martes, 12 de junio de 2012

Nepal - 2ª Parte


Por si no lo sabíais el gobierno Chino hacia unas semanas que habían cambiado los requisitos para poder entrar al Tíbet, en este caso habían forzado la situación para que solo se emitieran permisos a grupos de 6 personas de la misma nacionalidad, ni que decir tiene que era prácticamente imposible que saliera un grupo de 4 españoles mas en las mismas fechas que estábamos nosotros por allí.

Pero ay! Esa llamada! Nos comunicaban que habían encontrado 2 españolas y que con un grupo de 4 podíamos tener los permisos, pero que teníamos que estar en kathmandu lo antes posible para iniciar los tramites, así que sin duda alguna y sin pena que dejar atrás y con toda la ilusión del mundo salimos escopetados a kathmandu, donde entregamos pasaporte y pagamos el tour del Tíbet a la espera que nos confirmaran todo.

Y como en esta vida pasa muchas veces… engordar para morir… Al final todo se ha ido al carajo, toda la ilusión depositada en una región y un viaje a través de los Himalaya, un entorno único para cerrar un viaje único, un broche perfecto, se ha esfumado. 2 años planeando este momento para que 1 semana antes de hacerlo, 3 tibetanos se prendieran fuego en Lhasa como protesta hacia el gobierno chino. 4 años hacia que no pasaba algo así y nos toca cuando estamos a punto de hacer nuestra entrada triunfal, ni que decir tiene que China ha cerrado fronteras a turistas y el campo base del Everest, Lhasa y la carretera de la amistad ha quedado cerrado en este viaje.

Viéndolo por el lado positivo, menos mal que han cancelado el viaje, porque si llegamos a entrar, según la situación como esta no hubiéramos disfrutado como se merece de esta región. Así que con desilusión pero que coño! Satisfechos con un viaje de más de 8 meses y viendo todo lo que hemos visto, solo tenemos que tachar de nuestros planes iniciales este trocito del mapa, que quedara para el futuro por supuesto.

Y entre medias de tanta mala noticia, hemos volado! La segunda vez en mi vida que hago puenting (la primera en NZ con unos acompañantes de lujo) pero esta vez ha sido algo más serio… 160 metros de caída y uno de los saltos más grandes del mundo. He tenido el privilegio de regalarle el salto a mi compañera que era su primera vez y que estoy seguro que no se le olvidara nunca, su cumpleaños es en breve y seguro que se cagara en mí por los nervios iniciales aunque luego salto como una profesional!

Solo nos quedan unos días de viaje que dedicaremos a comprar, descansar y ver Pokhara otra vez (que se nos hizo corto la primera), exprimiendo y haciendo recopilación de lo vivido.
Solo una entrada más de blog… será la despedida.

Nepal - 1ª Parte


Solo faltaba la banda sonora para que aquello se convirtiera en una película de indiana Jones en vez de un viaje de placer. Montados en motos, recorriendo kilómetros por carreteras sin asfaltar en medio de plantaciones de te y de pueblos rurales íbamos esperando que en cualquier momento salieran los malos de detrás de los arbustos y nos arruinaran el viaje, íbamos de un lado a otro preguntando por el aeropuerto y a ser posible sin encontrar piquetes ni problemas por el camino…

Y es que solo se nos ocurre a nosotros pasar la frontera unos días antes que se estableciera la constitución nepalí, días en lo que todo son manifestaciones y protestas, no dejan viajar a nadie, cortan las carreteras y cierran los chiringos. Pero allí estábamos nosotros, cargados con los mochilones, saltando en la parte trasera de nuestras motos con cada bache y seguramente con una cara de agobio que era para habernos visto. Al final todo salió bien y pudimos llegar al aeropuerto y coger el vuelo que el día anterior nos había reservado la única agencia abierta de Kakarvitta. Al fin podíamos relajarnos un poco y por lo menos llegábamos a Kathmandu, allí todo era una incógnita pero por lo menos estábamos en la capital por si pasaba algo gordo.

Y paso algo gordo… La luz! Sin problemas pudimos coger un taxi desde el aeropuerto a Thamel, el barrio más turístico de Kathmandu, donde los ojos se nos abrieron como platos y la sensación de calidez se instalo rápidamente en nosotros. Después de India y su dureza fue muy gratificante encontrarse sin esperarlo con Thamel. Tiendas, restaurantes, hoteles… gente sonriente, limpieza… una maravilla después de tanta incertidumbre y tanta tensión.

Nuestros planes en la ciudad eran descansar y ver el país si se podía viajar por el hasta nuestro tour por el Tíbet, que pondría un broche de oro al viaje. Tras unos días de descanso y viendo que la situación del país no era tan dramática como nos la pintaban, partimos en busca del parque natural de Chitwan y posteriormente a Pokhara, entre medias un rafting por el rio Trisuli que nos sirvió para refrescarnos demasiado (todavía arrastro el resfriado) y es que el agua que baja de los Himalaya esta fría de cojones.

Chitwan merece la pena solo por su entorno, disfrutar del silencio, de los sonidos de la naturaleza, verde por todos lados, un paseo en canoa viendo cocodrilos y pájaros, un ligero paseo por el parque natural entre ciervos y jabalís, una visita al centro de cría de elefantes viendo pequeños dumbos y una incomoda vuelta en elefante (te echo de menos margarita) en la que poder ver a un rinoceronte dándose un baño no tiene precio. A esto le sumas que por fin comíamos carne y lo salpicas con un recital cultural en el teatro del pueblo podemos decir que fueron 3 días productivos, donde descansamos y disfrutamos de la primera impresión del país.

Y tras el chapuzón, Pokhara… Es una pena que nos hiciera bruma a lo largo de los dos días que estuvimos aquí porque la estampa promete y mucho. Un lago con montañas verdes en un lado y una calle (lakeside) al otro, donde se concentra la gran mayoría de la actividad turística de la ciudad. Hay infinidad de posibilidades y actividades para el turista, desde paseos en barca hasta parapente pasando por los típicos raftings, paseos a caballo y trekking de 20 días a los Annapurna. Toda esta postal estaría salpicada por los Annapurna reflejados en el lago, pero con tanta bruma es imposible verlos. No hemos tenido esa suerte pero hemos podido disfrutar de un par de días en el pueblo antes de recibir la llamada…

jueves, 24 de mayo de 2012

Final de India


Un soplo de aire fresco. Así puedo definir ahora mismo Kathmandu. Por fin y contra todo pronóstico estamos en la capital de Nepal.

Los recuerdos se han aposentado lentamente en mi memoria como el regusto de una copa de vino en el paladar. Se saborea mejor con el paso del tiempo y hasta llegar aquí son muchos los sabores que India me ha dejado a su paso.

Reloj de sol sin sol
Posos de añoranza a sitios sagrados hindúes como el pueblo de Pushkar, donde conocimos a una viajera que nos acompañó todo este viaje a través de su blog y que finalmente le pusimos cara, visitamos su lago sagrado y rezamos un mantra en su orilla. Sabores de altura, subidos al minarete de la ciudad de Jaipur, observando su palacio y su observatorio a sus pies y toda una ciudad bulliciosa dando vida a lo que antiguamente debió ser un centro astrofísico a escala gigantesca.


Taj Mahal

El mayor recuerdo de sabores se lo atribuyo al conocido y admirado Taj Mahal, muchos conocen la historia de amor tras este fantástico mausoleo, pero hay que sentarse en un banco a la sombra de un árbol de su jardín, para darse cuenta, cegado por el resplandor de su blanquecino mármol, del amor que debió sentir el emperador Sha Yahan por su segunda esposa Mumtaz Mahal. Un amor sincero, oculto entre otros dos matrimonios de conveniencia y que le calo tan dentro de su ser que construyo una tumba digna de dioses. Perdió una mujer pero construyo un paraíso terrenal donde recordarla. Una pena que su hijo no le permitiera seguir con sus planes, un Taj negro al otro lado de la orilla hubiera sido el final feliz para una historia impresionante, mirándose a lo largo del tiempo uno en frente del otro, viendo el agua correr delante de ellos y bañándose a la luz del mismo sol. Mucho podría decir de la historia, pero lo mejor es verlo en primera persona y empaparse de cada rayo de luz que recorre el complejo desde primera hora de la mañana.

Varanasi
Olores y recuerdos como la ciudad de Varanasi. Dura. La ciudad más sagrada de India, a orillas del rio más sagrado, el Ganges. Una mezcla de sensaciones te invaden recorriendo a pie los numerosos Ghats que se amontonan a su orilla. Merece la pena sentarse a ver la gente que acude a sus aguas para purificarse, niños chapoteando, búfalos disfrutando de un baño refrescante o simplemente gente lavando la ropa o paseando en barca. Todo ello acompañado de un calor sofocante, que hace que si de por si te empapas con sus olores y sensaciones místicas, tengas además una sensación de presión en la cabeza que parece que estés en plena meditación. Y es que la necesitas, el mayor golpe que he sufrido es la ceremonia que tiene lugar en 2 de sus ghats, los crematorios, donde acuden en constante goteo los fallecidos de toda India para ser incinerados a ojos de todas las personas que paseamos por allí para lograr liberarse del ciclo de rencarnaciones. Es duro ver a un padre preparar a su hija para ser quemada, es algo que todavía se me escapa de mi forma de ver la muerte, pero con respeto y silencio compartimos ese momento con el.
 
Y dejando atrás el calor buscamos el refrescante último sabor de india en Darjeeling. Escondido entre montañas y con el Himalaya y sus picos de más de 8000 metros de fondo, Darjeeling refresca conforme cae la noche. Pero durante el día no es solo el calor del sol lo que hace que una gota de sudor te caiga por la frente, la cantidad de gente puede llegar a ser agobiante, parece que media India esta aquí metida entre puestos de ropa callejeros y hoteles bordeando las estrechas calles empinadas de la ciudad. Lo mejor es escaparse a ver su zoo junto con el museo del Everest y maravillarse con los medios con los que se abordó antiguamente la cima de este “monte” y darse cuanta que hace apenas un poco más de 50 años que fue dominado. Es toda una proeza y mi mente se dejaba llevar a aquellos tiempos donde la superación de una persona iba más allá de la fama. Paseos bajo la sombra de cedros japoneses empapándose con el repicar de campanas de oración mientras accedes a un monasterio sagrado budista e hinduista no tiene precio y el recuerdo de su sonido le pone banda musical a su memoria.

Y tras Darjeeling cogimos un jeep y un taxi a la frontera Nepalí y tras más de 4 horas cruzamos la frontera. Habíamos oído y mirado algo sobre las revueltas que estaban teniendo lugar en el país, pero la frase del funcionario de inmigración al vernos me sugirió que habíamos subestimado el conflicto: “Que hacéis vosotros aquí? No os habéis enterado de lo que esta pasando?”

Pero esa es otra historia…

lunes, 30 de mayo de 2011

Un primer paso

"Un viaje de 1.000 Millas comienza con el primer paso" - Lao-Tsé

Hola chavales!! Por fin me animo a escribir el blog...

Dentro de 4 meses estaré volando rumbo Moscú, billete sólo de ida. La misión: Recorrer Asia por tierra. La duración: Lo que tarde en llegar al Tibet o lo que tarde en fundirme el dinero, lo que venga primero. El itinerario: Pues más o menos el siguiente...

Rusia, Mongolia, China, Vietnam, Camboya, Laos, Tailandia, Malasia, Indonesia, India, Nepal y Tibet.



Espero que me acompañeis en este viaje y lo hagáis un poco vuestro, yo os llevare conmigo allá a donde vaya.

Comenzamos!
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